domingo, 12 de agosto de 2007

Puerto Varas, Petrohué y el Volcán Osorno

El viernes 10 de Agosto a las 10 pm nos montamos en el bus y comenzamos por fin nuestro ansiado viaje al sur. El bus-cama de dos pisos con asientos mucho mejores de algunas de las camas donde habíamos dormido noches antes, salió de Santiago con destino a Puerto Varas, un viaje de 12 horas. Puerto Varas es un pequeño pueblo a orillas del Lago Llanquihue y a los pies del conocido Volcán Osorno. A mitad de mañana del sábado nos encontrábamos caminando por las calles de este pintoresco pueblo buscando un lugar donde quedarnos por los próximos dos días.

Después de instalarnos y de un buen desayuno nos fuimos a los Saltos del Petrohué, que era uno de los motivos de la visita a este pueblo. Bordeamos el Lago Llanquihue, siempre con una vista increible del Volcán Osorno al que cada vez nos acercábamos más y luego de 60 km nos dejaron en el medio de un bosque nublado con clima patagónico y el estruendo de un río a lo lejos. Entramos al Parque Nacional Vicente Pérez-Rosales y luego de una corta caminata estábamos frente a casacadas de agua cristalina de un cierto color esmeralda con un imponente y muy nevado volcán al fondo. Hay varios senderos entre puentes, bosques y rocas volcánicas y los recorrimos todos.

Luego volvimos a la carretera y al ver que no pasaba ningún colectivo, decidimos continuar a pie hasta el poblado de Petrohué a 6 km de ahí. Comenzamos a caminar y una simpática perra de otros turistas que estaban por ahí comenzó a seguirnos. Tratamos que se devolviera pero continuó siguiéndonos. En verdad nosotros la seguíamos a ella porque siempre iba adelante por la carretera de tierra curioseando por todos lados. Por la carreteeeera!
Al llegar a Petrohué nos dimos cuenta que sólo eran 4 casas, literalmente 4 casas! Quedaba a la orilla del Lago Todos los Santos desde donde se comienza el cruce de los lagos, una travesía en barco que cruza los Andes desde Chile hasta Argentina, llegando a Bariloche. Ahí nos despedimos de la perra a la que llamamos Ushuaia, esperando que sus dueños la encontraran pronto y regresamos en colectivo a Puerto Varas. En el camino de ida y de regreso Daniel y yo conversábamos sobre subir a la cumbre del Volcán Osorno y bajarlo esquiando. Habíamos leido sobre la factibilidad de hacer esta excursión y al ver el volcán no pudimos aguantar la tentación.
A penas llegamos de vuelta a Puerto Varas fuimos en busca de información para el transporte y el alquiler de crampones y piolets para subir al día siguiente. Estábamos muy entusiasmados pero faltaba solo un detalle por confirmar y era el clima. Todas nuetras ilusiones de subir este volcán y bajarlo esquiando se esfumaron al ver en internet el pronóstico del tiempo para el día siguiente: Lluvia y fuertes vientos en Puerto Varas, lo que significaba lluvia, granizo y nieve y vientos del más alla en las laderas del volcán. Esa noche comenzó el pronosticado clima patagónico y nos sorprendió ver al día siguiente que el tranquilo y pacífico lago a orillas del pueblo se había convertido en un mar picado con olas bastante grandes. El frío viento confirmó que habíamos tomado la decisión correcta de no subir al volcán.

viernes, 10 de agosto de 2007

La Parva y Valle Nevado

Ese miércoles de nevazón nocturna fue especial, en la noche le pedí a dios más nieve, mucha! "ah tu querías nieve? tooooooma tu avalancha manganzón..." dijo el viejo chivuo. A la mañana siguiente toda la ciudad arropada de blanco, (hace más de 40 años que no nevaba en Santiago, cuentan las viejitas) y nos paramos bien temprano para ir a esquiar en Valle Nevado. Nos avisaron que la vía estaba cerrada por exceso de nieve y que la van solo llegaría hasta La Parva. Al llegar allá dejamos nuestras pertenencias en el ski rental, y venezolaneamos hasta llegar a lo más alto de la montaña usando los andariveles sin comprar el ticket del día, la idea era llegar a Valle Nevado haciendo una travesía que Migue conocía, y comprar el ticket de Valle Nevado no el de La Parva. Jalando y fingiendo demencia lo logramos, pero no pudimos llegar hasta el tope ya que no todas las sillas estaban en funcionamiento. Nos tocó caminar cerca de 40 min hasta el collado más cercano, nevaba todo el rato, y allí nos lanzamos pendiente abajo. Al llegar al hotel teníamos varias misiones trazadas, entre ellas buscar el cheque del pago de Migue por sus labores en la escuela de Valle Nevado, comprar ticket, comer porque estabamos echándonos 3 ya, y regresar a La Parva por nuestros macundales y luego la van. Hicimos todo, pero no compramos ticket (no valía la pena, eran más de las 3pm). Migue al igual que en Caracas, saludaba a todo el mundo y todo el mundo lo saludaba! jaja. En el regreso tomamos la silla que nos dejara más cerca del tope de la montaña y de nuevo, no todas funcionaban y tuvimos que caminar esta vez si como una hora en subida hasta la cumbre con un tiempo increíble, y a paso de vencedores..ya era tarde. Luego de esa hora eterna, estuvimos caminando hundidos hasta las rodillas en nieve polvo por una media hora más y luego el premio especial del día, bajar la montaña solos con un atardecer épico y nieve virgen. Terminamos llegando al rental (que estaba cerrado) a las 6:30pm, extra-fatigados, congelados. Perdimos la van que salía a las 5:30pm, y estuvimos cerca de hora y media tratando de ubicar a una persona que nos abriese el rental para sacar nuestras botas y morrales. Con frío, medio mojados y sin lugar donde quedarnos a dormir empezamos a caminar por la carretera..por la carreteeera. Hicimos dedo n veces (pedimos cola) y nada, no bajaron mas carros y 6kms más tarde estábamos en Farallones, hacía como -10. Se había ido la luz en ese poblado y nos llevó otra hora encontrar un refugio tocando de puerta en puerta y a ciegas. Esa noche dormimos con infinito frío, y al despertar la misión era llegar a la embajada de Australia en Santiago antes de las 11.30am, hora a la que cierra. De nuevo caminamos hacia abajo y al rato unos carabineros (pacos) nos dijeron que no se permitía bajar a ningun vehículo sino hasta las 4pm. Tuvimos que seguir bajando y encontrar a un Sr. dispuesto a ganarse unas "lucas" (también se le dice así aquí) por llevarnos a la ciudad. Tráfico como nunca, y llegamos al rental de snowboard a las 11am, devolvimos el material, tuvimos una pseudo-discusión con la dueña porque me querían cobrar un día mas de lo que alquilé debido al retraso, (al final lo pagamos) y de allí bus hasta la embajada. Me faltaba tener un papel en la mano para solicitar mi pasaporte así que nos dividimos y yo seguí hasta el edificio de la embajada, a las 11:37 me bajé del bus, corrí 3 cuadras como Forrest hasta la PB del edificio y a las 11:40 estuve 10 minutos discutiendo con el vigilante para que me dejara pasar, era de vida o muerte. Después de mucho labiar, y sin el papel que buscaba Migue en casa lo logré, subí y en el piso 12 esperé, y esperé hasta que me dieron mi documento. Abrí el pasaporte, y allí estaba estampada una visa "granted for two years".. respiré y dije GRACIAS DIOS. Patagonia here we go.

miércoles, 8 de agosto de 2007

Nevando en Santiago!

En una tarde lluviosa en Santiago, salimos Daniel y yo a caminar a hacer algunas diligencias preparativas para la próxima aventura. Teníamos que comprar el pasaje en Bus desde Santiago hasta Puerto Varas y luego el pasaje en barco desde Puerto Montt hasta puerto Natales, la gran travesía por los fiordos chilenos hacia la patagonia que haremos en 4 días y 3 noches en barco!

Pues bueno, hacía bastante frío y ya el sol se había ocultado hasta que apagaron la lluvia y prendieron la producción de nieve. Todo se comenzó a cubrir de blanco y la gente comentaba que nunca había nevado tanto. Daniel no quizo sino caminar por todos lados y jugabamos como par de niñitos en la nieve. Mañana sí que nos divertiremos en la nieve porque iremos a la estación de ski de Valle Nevado, la más grande el hemisferio sur que queda a solo una hora de Santiago.

martes, 7 de agosto de 2007

Pichilemu, Punta de Lobos

Siguiendo con nuestro viaje al Sur, el domingo 5 de Agosto a las 8 pm tomamos el bus desde Santiago que nos llevaría al pueblo costero de Pichilemu. Ahí nos prometían encontrar una de las mejores olas de la costa chilena, especialmente las de la famosa Punta de Lobos. Tres horas de camino y cerca de la media noche nos encontrábamos caminando en las calles de un pueblo fantasma, donde no había gente en las casas y ni un alma en las calles. Solo se escuchaba un fuerte rugir a lo lejos que parecían aviones despegando de un aeropuerto. Pero no, eran olas y el sonido era impresionante. La frase de la noche fue: Chaaaamo, pero eso es un maremoto!! No habíamos visto todavía las olas de Pichilemu y ya nos estaban intimidando. Luego de una caminata por las calles desoladas y obscuras llegamos al hotel que nos habían recomendado desde antes, Hotel Chile España.

A la mañana siguiente nos despertamos muy temprano para salir a ver lo que la noche antes tanto nos había intimidado. Las olas se veían a lo lejos y se veían grandes. Nos dijeron que el sonido a veces es aún más fuerte. El día estaba completamente despejado y a pesar del sol, hacía una temperatura de no más de 10 grados °C.

Un diminuto desayuno que nos ofrecieron en el hotel y nos fuimos en busca de las olas. Paramos en la Escuela de Surf Lobos del Pacífico y su dueño Nacho nos proporcionó de todos los implementos para nuestra zambullida en las frías aguas del Pacífico: Wet suit, guantes, botines y par de tablas Longboard!

Nuestro primer objetivo fueron las olas de La Puntilla, la playa justo en frente del pueblo de Pichilemu. Era lunes en la mañana y no había ni una persona en el agua. Seguimos las indicaciones y en unos minutos estábamos dos venezolanos locos nadando hacia olas de 2 y 3 metros. Al principio el agua no se sentía tan fría con la ayuda del traje, pero en lo que pasó la primera ola sobre nosotros y hundimos la cabeza, ajaaaa, ahí nos despertamos y nos dimos cuenta de donde estábamos metidos!!

Remar con el wetsuit y los guantes se hacía más pesado pero logramos pasar el rompiente y nos felicitamos mutuamente. Todavía no estábamos muy decididos con esas olas que nos intimidaban pero después de unos minutos de descanso vi como Daniel le remaba a una ola y en unos segundos lo vi parado, luego desapareció detrás del viento del off-shore de la ola. Un grito de Daniel de alegría y euforia de haber surfeado la primera ola en Chile me animó a que yo le remara a una ola. Después de un par de intentos fallidos, que por respeto a ese mar yo mismo dejé de remar, agarré una ola y cuando ya no había vuelta atrás, me dije: "En que peo me he metido yo, agarrando una ola que mide más que yo?" Mi experiencia en el surf se limitaba a un par de veces en Chaguarama en la Península de Paria y en Cuyagua. Lo lógico no era que un novato como yo estuviera metido en estas aguas con estas olas. Le remé a esa ola y de repente, estaba parado sobre la tabla. Fueron pocos segundos que para mí duraron una eternidad, y no se por que, después de estar parado allí, me lancé hacia un lado.

Después de surfear una ola me sentí con ganas de ir un busca de otras más. Volver a entrar remando desde ahí era imposible y la estrategia recomendada por todos era salir a la arena y caminar de nuevo hacia un lado de la playa y entrar por el mismo lugar del principio. Así lo hicimos unas 4 veces ese día, incluyendo una vez en la que Daniel se le soltó la tabla y entramos a buscarla después que un local la encontró cerca de las rocas.

Fue un día para nunca olvidar y después de un merecido plato de pescado y camarones, disfrutamos del atardecer sobre las olas.

Daniel: esa noche hizo infinito frio dentro de la habitación, hasta 7 grados, lo curioso del asunto es que duermes caliente porque tienes una sábana eléctrica que calienta toda la cama! pero que ni se nos ocurra sacar una mano o la cabeza. Al día siguiente de nuevo el desayuno microscópico, y muy temprano salí a chequear las olas desde la calle del hotel, mmm se veía como "grandecito" y "alineado", pero ni modo así es mejor no? al instante me encontré con el argentino Santiago y pues me convenció rápidamente de que fueramos a Punta de Lobos, un spot que no podíamos dejar pasar estando entre estas aguas Pichilemunenses. Le comenté a Migue y nos animamos, sin mucha idea del calibre de lo que nos esperaba. Desalojamos la nevera de habitación que nos tocó, dejamos el morral grande en custodia y nos fuimos a q'Nachis a buscar el equipo completo. De nuevo los grandes mini-longboards 8.5 y 9 y esta vez si que no se nos olvidó incluir en el gear el gorro de neopreno, para no dejar congelar los pensamientos mientras te arrastra un espumón blanco. Mientras íbamos por el equipo anti hielo Santiago cuadraba el taxi que nos llevaría 6km al sur (punto más al sur que hasta ahora hemos pisado) hacia la grotesca Punta de Lobos. Al llegar mi impresión fue la de estar en un paraíso templado, lleno de gramita, cactus, cabañas, acantilados y unas olas tan largas y alineadas como nunca las había visto en mi vida, bajamos todo el equipo a la grama y no pasaron más de 3 minutos para que Santiago gritara.."miráaa, pero que masita la que se viene allá atrás! esa no baja de cinco meeeetros, menos mal que la vimos desde acá arriba para así estar atentos cuando nos metamos eh muchachos?" a lo que nosotros respondimos con miradas mudas y algo aterradas.. "si, hay que tar pilas mi pana". Estábamos a unos 400 metros del point y ya la intimidación de la madre naturaleza se hacía sentir, y en lo que vi al argentino poniéndose el wetsuit decidí hacerlo también para pegarme a él y ver como entraba. Le dije a Migue que se quedara esta primera vuelta y viera si podía hacerme una foto, cero objeciones. Seguidamente me fui con Santiago hacia la zona del morro (ver foto) y destrepamos por entre las piedras del acantilado mas cercano a la punta de la playa. Santiago me iba explicando más o menos en el camino como teníamos que meternos al agua, mencionó tener cuidado con los sets de olas grandes, las rocas al subirse al morro, el río turbulento que se forma entre el acantilado y el morro y que había que cruzar remando, y luego la parte norte del morro donde rompían los endemoniados sets de 4 y 5 metros produciendo marejadas que podía tumbarte y arrastrarte hacia el farallón que estaba atrás. En un istante se largó, y lo vi entrar. Me quedé solo y decidí entrarle por el río, me dejé llevar y salí al mar pero un poco abajo y en zona de muchos espumones, al minuto vi ante mis ojos al Santiago montado en una masa de mas de 4 metros, un espectáculo. Intenté agarrar una ola pero fue muy difícil, cansado de remar me dejé llevar por la corriente hasta salir por la orilla. Al volver a donde estaba Migue, nos animamos a entrar juntos y esta vez por el morro, allí conocí a Grant, un australiano de Queensland que estaba llegando y nunca se había metido allí..nos empezó a preguntar de todo como si fueramos locales. Lo metimos en el combo y nos fuimos hacia el morro. Las olas estaban cada vez mas ruidosas, y podía ver el terror en el rostro de Grant. Esta vez con más confianza, y respaldado por la actitud de Migue, esperamos que pasaran unas 10 olas gigantes y en lo que calmó nos echamos al agua y cruzamos el río en aprox. unos 4.7 segundos, escalamos el morro y subimos las tablas, Grant tardó un par de minutos en lograrlo y luego nos dispusimos a cruzar el morro hasta llegar a la parte superior. Allí esperamos por 4 o 5 minutos a que calmara y llegó Santiago desde atrás gritando "este es el momeeentooo", todos lo seguimos y en unos instantes ya estabamos remando mar adentro y hacia la derecha. Luchando y remando estuvimos como 10 minutos, Santiago tomó una ola, a los 5 minutos le tocó a Grant, desde ese momento no vi mas a Migue, y esperé unos 10 minutos más para agarrar lo que sería la ola de mi vida. Una montaña de agua en movimiento que calculo tendría casi 4 metros, le remé echando el resto, velocidad, y confieso que del miedo primero me arrodillé y luego que sentí estabilidad me puse de pie, empecé a recorrerla de arriba hacia abajo intentando no caerme por la rapidez que coge la tabla, allí agachándome en los cut-backs (giros) y pasando las secciones de agua blanca estuve al menos medio minuto hasta llegar a la orilla. El mar me escupió con fuerza hacia la arena, me senté y estallé en risas nerviosas y de alegría, euforia, y me decía.."buen cuento para los nietos..". Fui a buscar a Migue, me recibió con un abrazo de como si hubiésemos hecho cumbre del Aconcagua, y rápidamente me contó de la ola que agarró y que surfeó hasta la orilla! la sonrisa no le cabía en la cara, alegría indescriptible, muy cerca Grant con Louise (su esposa) celebrando la ola que agarró también, que momento, que día. Estábamos a punto de meternos de nuevo, hasta que de la nada todo se puso gris, frío y empezaron a caer sets de mayor tamaño y más ruidosos, nos vimos a las caras.."mmm una ola va bien, vamonós". El taxi llegó a las 3pm como acordado, y montamos a los aussies, Santiago se quedó comiendo en casa de Diego Medina (big wave surfer, Chileno). En el pueblo, nos despedimos del Nachis y su esposa (Cándida) aunque aún faltaba por pagarle, de los aussies también y nos fuimos a comer pizza. Luego a sacar plata del cajero, no servía, no servía, no servía, solo master.. sin efectivo y teníamos una deuda de mas de 50.000 pesos con el pueblo entero. Al final y media hora antes de que partiera el bus a Santiago, resolvimos darle un billete de 100$ al pana del hotel, y que él le pagara a Nachis y a la pizzera, en fin, todo el mundo se conoce allí y la gente muy cordial. Hasta una próxima vez Pichilemu.

domingo, 5 de agosto de 2007

Portillo

Friday morning and its time to go.. equipo de ski checked (el muerto), morrales de asalto checked, monchis varios checked. 8:30am, fría caminata desde el Alto de Las Condes hasta donde se agarra el bus Transantiago, de allí hasta la estación del metro Escuela Militar, unas 10 paradas más y nos bajamos en Los Héroes. Allí cerca teníamos previsto tomar a las 9:30am un buscama de la línea Ahumada vía Mendoza que nos dejaría botados a mitad de carretera internacional trans-andina, muy cerca del valle atiborrado de nieve donde se encuentra el Hotel Portillo. Corriendo como si fuera un Ironman, compramos el pasaje en el terminal a eso de las 9:27am, y así comenzaba el estilo de viaje "on the red line". Para mi sorpresa, el bus contaba con un aeromozo que nos atendió durante las 3 horas de viaje, proveyéndonos de almohadas, café, alfajores y periódico del día. Cerca de mediodía llegamos, y lo primero que hicimos fue dejar el equipaje en custodia para poder salir a la nieve, Migue estuvo raaato tratando de ubicar al director de la escuala de ski de Portillo para saludarlo, mm..bueno y además de eso para pedir descuento en los tickets del chair lift y el arrendamiento de snowboard y botas para mi. Tuvimos un día excepcionalmente azul, mucho sol y esquiando juntos hasta que Migue decidió hacer un off--piste cabilla. Claro que no lo acompañé, porque ya en las pistas normales yo lo que hacía era caerme cada 3 o 4 cruces slalom. Al final de la tarde nos volvimos a ver, yo golpeadísimo pero contento y Migue pseudo-lesionado por una caída aparatosa y tonta. Al final y en la constante onda de ahorrar nos quedamos en el hostal del hotel, quedaba en frente, nos tocó un huequito de habitación con par de literas, y de roommates un par de madrileños demasiado panas debo decir, baños compartidos, comidas incluídas, en fin. El sábado decidí probar los skis, y así aprovechar para tomar una clase particular con Migue, igual me caí n veces, pero al final del día ya le estaba agarrando el feeling, lástima que a las 3:30pm teníamos que estar yéndonos para agarrar el bus que venía de Mendoza. Un baño rápido en la piscina caliente, nos despedimos de Nacho y Lou, hicimos morrales y salimos a agarrar el bus a las 4:22pm. Dudosos de si iba a pasar o no el bus Ahumada, y reacios a aceptar que una van de Portillo Travel nos llevara por 150$, nos lanzamos a pedir cola a unos buses viejos que estaban saliendo, más tarde descubrimos que eran unas familias con choferes contratados, se acercaron unas señoras y con su marcado acento nos ofrecieron la "cola" hasta Santiago por 5000 pesos (10$) cada uno. Nos preguntaban que quien era el muerto que llevábamos (skis) y entre risas les regatié a 4000 y nos fuimos. Ese viaje fue la locura, la gente no paraba de hablar, nos decían los gringos y todas las viejas empezaron a tomar "Kaipiña" hasta emborracharse, momento en que se tornaron vulgares, gritonas e impertinentes, 4 laaargas horas y nos despedimos. Junto con el muerto agarramos metro de extremo a extremo de la ciudad, transantiago y caminata hasta Las Condes. Finally en la base de operaciones, destroyed and dead as the skis.. pero sonrientes

Llegada a Santiago

Martes en la mañana dólares en mano, en la tarde pasaporte en mano (luego de tortuosas luchas con la embajada de US), miércoles en la mañana haciendo morral con el papá de los apuros, y a las 5pm volando hacia Lima. La ventana del lado derecho del avión me permitió ver el ocaso con claridad. Un segundo vuelo hasta Santiago y allí estaba Migue a las 2am esperando por mi! de allí un "taxi" hasta la casa de Armando (hijo de la Amiga de una tía de Migue), unos 5 grados de Temp. y hablar y hablar hasta las 6am sobre los planes del gran viaje que nos espera. A las 9am directo a la embajada de Australia, y sin previa cita y tan solo tomando un número con el vigilante de la entrada... papeles, fotos carnet, arancel, ... 11am solicitud introducida. FAST! ahora si, a pasear por la ciudad..